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8.8.14

Muebles Callejeros. Antes y después: mesita multipropósito.

Hoy quiero contarles que estoy muy contenta y por varias razones. 

Una, y la que nos convoca hoy, es volver a participar en el finde frugal de Marce y al fin poder mostrarles el resultado del trabajo de estas manitos en el tercer mueble callejero que llega a ganarse un lugar en el blog. 

Les cuento cómo llegó.

Una vez más, hablamos de un domingo por la tarde a pocas cuadras de casa.
Pasábamos por el lugar de siempre cuando vi un marco dejado en el cantero de la vereda de una casa. ¡Parada obligada!
Bajé a ver y era un marco bastante insulso con una foto en blanco y negro de una señora algo aterradora, así que decidí dejarlo en su lugar y seguir camino.
Poquísimas cuadras más adelante me dicen: ¡Mirá! Ahí tenés una mesita, ¿paro? 
Y yo: - no, está bien. (Venía algo decepcionada, parece)
Pero dos sinapsis después: - ¡Bueno, sí!
Dimos la vuelta y bajé.
En este caso, la suciedad y la falta de la puerta no fueron tan espeluznantes como la señora del retrato anterior y me la traje.
Aquí se las muestro.



Diagnóstico: 

Puntos negativos: telas de araña por doquier, un lateral con enchapado para el descarte, tope con un hueco cubierto con papel Contact transparente, aunque teñido de un tono rojizo a partir del acabado que tenía la madera y una bisagra, resabio de la puerta que supo tener.
Puntos positivos: bonito diseño, firme, ofrece miles de posibilidades de uso e intervención. 
Conclusión: ¡Bienvenida!
Casi parece un análisis FODA, ¡jaja!

Después de varias ideas que cruzaron por mi mente, me decidí por la más difícil, como no podía ser de otra forma, aunque no lo sabía en ese momento, pero tendría que haber sospechado. ¡No aprendo más!
Nuevamente, la inspiración llegó desde Pinterest y era ésta:

Vía



Retomando... ¿Por qué digo que elegí de las ideas la más difícil? El diseño parece sencillo, enmascaro por aquí y por allí, peeeeeero eso sólo sería así si tuviera los lados por separado y los uniera al terminar. ¡No era mi caso!

Enmascarar me costó lo que se les ocurra y más, y si a eso le sumamos mi ansiedad del comienzo que me llevó a poner cintas y pintar a lo loco, para luego soñar con que lo había hecho mal y despertarme para confirmarlo... ¡ni les cuento!

Sin embargo, después de solucionar problemas del enchapado, pintar, retocar, pintar, retocar, retocar, retocar, retocar, retocar, retocar, retocar, retocar y retocar... hoy puedo mostrarles con orgullo el producto terminado que tiene nombre y apellido: Mesita Multipropósito (por eso de las muchas posibilidades de uso que les contaba antes y que he intentado mostrarles en estas fotos).

Versión neutra:

Versión infantil:

Fotito con mi sobrina casteller hace muuuuuchos años.


Entiendan que en esta casa no hay niños, por lo que encontrar algo que diera idea de infantil costó casi igual que el enmascarado, ¡jaja!

Versión adultos 

De fiesta

Sí, es de día. ¡Las fotos tomadas en las fiestas suelen ser peligrosas!





Después de la fiesta




¡Vamos, Adriana! ¿Cuándo te ponés a leer el manual de la réflex?
Ejemmmmmm


En momentos de ocio (o trabajo)


En fin, hay miles de opciones más, sólo que yo no tengo la imaginación, el arte y la utilería o atrezo para ilustrarlas. :P

Y ahora... ¡Dos sorpresas!

¡También sirve para guiarse por las calles parisinas!
Y la segunda... 

¡Está a la venta!

A pesar de tenerle mucho cariño y haberle dedicado horas y horas, x aquí no tiene lugar. :(
Pero, como vieron, es buenita y puede adaptarse fácilmente a cualquier espacio en un nuevo hogar.

Cualquier consulta me pueden escribir por e mail o en Facebook.

Y ahora me voy a seguir visitando las miles de ideas frugales que se encuentran todos los viernes en lo de Marce, con las que de a poquito, pero sin falta, me voy poniendo al día. 

¡Feliz finde a tod@s!

Adri.

P.D.: Esta mesita no es el mueble del que les contaba hace un tiempo, cuyo resultado no me convence.  Ése todavía espera que tome coraje para volverlo a encarar. 










27.6.14

Espiando mi futuro taller-oficina

Mientras yo redacto este post mi hermana menor se encuentra en el lugar exacto en el que me gustaría estar a mí. No es que no me guste escribir en el blog, pero la verdad... ¡cambiaría de lugar con ella sin siquiera pensarlo!
Ya les conté que lo que más me gusta de vivir en Buenos Aires es poder ir al recital que se me ocurra. ¡Pero éste todavía no ocurre!
En realidad sí, pero hace tantos años que yo era casi una niña y vivía a más de mil km de distancia. ¡Qué desgracia!
Después se separaron y por mucho tiempo pensé que no tendría la oportunidad de verlos jamás. Ahora, que hace poquitos años han vuelto a reunirse y están de gira (hoy tocan en BCN), no pierdo las esperanzas.
Así que aquí me tienen, escribiendo y escuchando mi canción preferida de ellos, que si algun@ tiene ganas de disfrutar o sentirse en mi lugar, puede hacerlo aquí.
Para  l@s que puedan salir espantadas, va este otro link.

Pero como el recital me queda lejos y hace rato que me vengo haciendo la tonta con el blog, hoy vuelvo al Finde Frugal de Marce, reloaded.

Desde mi primer post, aquél de la regla, que vengo hablando de la mudanza a mi nuevo escritorio-taller, esta vez con la intención de que sea compartido y no como el actual, donde se me colaron sin permiso y prácticamente no nos podemos mover. Leyeron bien, puse actual, lo que quiere decir que, a pesar de ya estar en junio, todavía no nos mudamos de habitación. Es que había y todavía hay, que ponerla a punto.

Mi idea es darle un aire nórdico industrial, no sólo porque me encanta, sino también porque no necesito un gran presupuesto. Se puede o al menos lo intento hacer de forma bastante frugal, digamos.
Por eso hoy les comparto dos de las pocas cosas que ya tengo listas.

Resulta que cuando nos mudamos la habitación se veía así:



Si bien se ve bastante bien, necesitaba pintura. Y la puerta al baño había sufrido la fiebre del sticker con inquilinos anteriores.
Aquí llegamos a una de esas fotos que nunca deberían ser mostradas x aquí, primero, porque fue hecha con el teléfono, segundo, porque en ese momento no tenía ninguna intención de tener un blog y se ven cosas que no tendrían por qué, pero es la única que encontré para mostrarles las cicatrices que tenía esa puerta.

Se ve que quise inmortalizar mi primera experiencia con la lijadora eléctrica nueva. ¡Apenas tenía polvo!

Como ven, la puerta era un verdadero espanto. Así que se me ocurrió transformarla en pizarrón y, así, camuflarle las heridas. Cuestión que, al momento de encarar la pintura de las paredes, le llegó su turno también y hoy luce así:

Decidí hacer esa pared (la de las dos puertas) en gris y el resto en blanco.

Si se fijan en la foto del look inicial, verán que en el techo había dos plafones de vidrio que nada tienen que ver con lo nórdico ni industrial, por lo que salieron volando.
Bendito Pinterest me dio la idea de cómo reemplazarlos con algo B+B+B (bueno, bonito y barato).

fuente
Y aquí... mi versión 1:
Pequeña mejora respecto de la original: tapé con pintura blanca la marca del foco o bombilla.


































Ya saben, soy de géminis... cambio de parecer rápidamente.
Bueno, a veces no tan rápidamente. Esta versión con amarillo la tuvimos hasta hace unos días y por varios meses. Pero, para algo que pronto les voy a mostrar, compré un acrílico color cobre y me tenté.

Versión 2:

La luz salió rara. Se nota mucho que no he aprendido a usar la réflex, ¿no?


































Y hasta aquí, los únicos avances que puedo mostrarles, a pesar de que no son los únicos porque ¿saben qué? Me animé o di permiso para hacer tres agujeros más en las paredes.
Pero es tal el grado de desorden que hay en esa habitación, que es una mezcla entre remodelación y taller de muebles, que es imposible hacer una foto apenas más amplia, ¡jaja!
El mismo desorden que tiene mi Pinterest, pero si hacen clic en la fuente de la foto de la lámpara original, pueden chusmear mi colección de fotos de inspiración para el resto de la decoración.

¿Qué les pareció la idea de recuperar la puerta convirtiéndola en pizarrón?
¿Y la lámpara? ¿Qué versión prefieren?
En las fotos me gusta más la amarilla pero frente a frente, me gustan las dos.

Que pasen lindo finde y ¡que siga ganando Argentina!

Adri.



2.5.14

Muebles callejeros. Antes y después: silla fea.

Corrían los días previos a las fiestas de fin de año cuando me preguntaron: -¿Qué regalo querés para Navidad?
Y yo, sonrisa enorme: -¡El taller de reciclado de muebles!
Para febrero, fecha en que comenzaban las clases, debía tener mi proyecto definido.
Se me ocurrió que una silla sería una buena opción como para aprender algo de tapicería, además de tratamientos para la madera, pintura o lo que decidiera hacerle.
Estaba en la búsqueda para comprar una, ya que en casa prácticamente no hay sillas y casi no tenemos parientes cerca que nos cedieran o "heredaran" una.
Le había mandado a Vero, la profe, una selección que había hecho para que ella me dijera cuál tenía mejores posibilidades cuando, pasando por el Bajo Belgrano, ví de reojo que en la calle transversal había una silla al lado de un contenedor.
Dimos la vuelta a la manzana (no sé cómo le dicen en España), bajé, la miré y estaba completa, además firme, puse una manta en el asiento trasero y ¡arriba!
Confieso: era muy fea, tanto que volví a mandarle un mail a Vero para que me dijera si merecía la pena invertir tiempo, trabajo y dinero en ella.
Y si no me creen, pues ¡júzguenlo ustedes mism@s!

 En esas condiciones no tenía permiso para entrar a casa
¿Qué me dicen del color de los "travesaños"? ¿Y la tela?
Más allá de lo que se puede ver en las fotos, que son bastante malas, por cierto, les cuento que estaba pintada con esmalte sintético sin nada de cuidado: se notaban los brochazos, había pelitos de pincel pegados, dedos marcados, gotitas de pintura chorreadas, además de raspones y de tener un travesaño comido por un perro, o similar.

Cuestión que con Vero quedamos en que, si bien era fea y tenía un estilo algo ecléctico, la podíamos mejorar. ¡Iba a ser todo un desafio!

Primera clase: diagnóstico y plan de trabajo.
Yo había visto que la parte interna, debajo del asiento, no estaba pintada y me parecía que la madera no era muy fea, así que se me dio por librarla de esa pintura horrenda. Ya les he contado que a mí me se me da fácil lo de complicar lo que puede ser más sencillo, en este caso, pintarla por encima.
Como tenía la madera mordida y habría que completar el faltante con masilla epoxi, decidí pintar los travesaños y la parte baja de las patas en blanco. Plan que, como suele  pasarle a una geminiana, no fue el definitivo.
Y así empezó el trabajo. Arduo, arduo, arduo.

Primero: removedor

Es muy divertido descubrir lo que hay debajo. Nunca se sabe.
Una vez fuera el esmalte, todavía quedaba mucho por sacar para llegar a la madera, pero ya no podía seguir con el removedor para no manchar la madera. Llegó el turno de la lija. Era tanto el trabajo que necesitaba que, viendo que no iba a terminar jamás, me la traje a casa otra vez. Fue así que entre clases y casa sumamos unas 20 horas de lijado. Sí, como leen. 
Pero así quedó.

Ya parece otra, ¿no?
En este punto ya había cambiado de plan, sólo iba a pintar el travesaño roto, o sea, el del frente y las puntas de las patas, por eso la lija casi no pasó por ahí.
Esos dos palitos que se ven abajo a la derecha los descubrí al quitar el tapizado. Si vuelven a mirar las fotos del antes, van a ver que el respaldo está totalmente cubierto por una tela. Al sacarla apareció lo que fue, o parece haber sido, su tapizado original: un ecocuero gris y dos maderas, una a cada lado.

¡Fuera todo eso viejo y feo!

Volviendo a la madera, le di un color roble claro mediante goma laca un poco más diluida que en la fórmula aplicada para lustre, ya que ésa no era la idea.
Para entonces ya se veía así:


Luego... a rehacer todo el tapizado.

¡No crean que les voy a mostrar la tela elegida y cómo quedó el tapizado antes de revelar el resultado final!
Sí les cuento que una vez listo, y llegado el momento de la pintura, mis compañeras de clase me recomendaron abandonar la idea del blanco y usar un color dentro de la gama de la tela. Yo igual quise sacarme la duda y di la primera mano en blanco. Mmmmm, no va. ¡Tenían razón!
Segundo cambio de plan.

Hasta ahí habia llegado el jueves, antes de decirles en mi post del Finde Frugal que si no ocurría un inconveniente imprevisto, el lunes venía conmigo a casa.

Sábado a la mañana. Suena el teléfono. Era Vero. De un estante se cayó una bolsa. La bolsa tenía un frasco. El frasco tenía esmalte de uñas. Explotó. El esmalte de uñas manchó la tela del frente del respaldo. ¡Oh! ¡Oh!
¡Gracias al fabricante, la tela era de doble ancho y había sobrado bastante! Sí, gracias, porque al momento de comprarla tuve que "pelear" por ella, ya que alguien había dejado reservado todo lo que quedaba, que no era mucho. 

Inconveniente y todo de por medio, el lunes le dimos permiso para ingresar a casa. Y aquí se las presento.
De pie, damas y caballeros... ¡Ella es Cenicienta!







Mientras avanzaba en el trabajo, profe y compañeras coincidíamos en el arrepentimiento tremendo que, al verla, sentiría la persona que la dejó abandonada a su suerte. ¡Desalmad@!
Aunque también nos reíamos pensando en la poca fe que le teníamos, pobre. ¡No nos engañemos!
Sin embargo, con su respuesta al cariño que le puse, supo conquistar por completo mi corazón.
Y Papá Noel me felicitó.


Adri.


25.4.14

Muebles callejeros. Antes y Después: cajonera

Fue hace casi dos años que mi atención sufrió un cambio radical. 
Fue Hace casi dos años que me mudé de un ph (para mí, que soy mendocina, ese término me es ajeno, yo lo calificaría de departamento) de dos ambientes donde ya no entrábamos ni nosot@s y donde yo tenía siempre la mitad (ponele) de la única mesa ocupada con mis pinturitas, papeles, cartones, frascos, pegamentos y no mucho más. 
Hasta hace casi dos años las telas y los muebles no entraban en mi radio de registro ni en mi casa.
Fue hace casi dos años que nos mudamos a una casa mucho más grande, donde teníamos (y todavía tenemos) varios ambientes más por "llenar" y, al fin, una habitación para convertir en mi taller-oficina.
Fue entonces cuando me convertí en la reina del enduído y, obviamente, el primer turno de tuneo le tocó a ese ambiente. Pintura va, pintura viene, después de las paredes, ataqué mi mesa de trabajo y con con eso yo estaba feliz. ¡Bueno, no sólo yo! 
Poco tiempo más adelante, pasando a dos cuadras de mi antiguo hogar, mis ojos captaron algo fuera de lugar. 
¿Qué hacía una cajonera al lado de un árbol mientras caían unas gotitas de lluvia?
Y sin poder contenerlo un ¡Frenáaaaaaaaaaaaaaaa!, se me escapó.
Bajé, crucé la calle, probé qué tal funcionaban los cajones, la levanté y volví a cruzar cargándola.

Mi recolección de muebles callejeros había oficialmente comenzado.

Como ven, se trataba de una cajonera bastante rudimentaria, de ésas que se utilizan dentro de placards y de calidad dudosa. Pero como dicen... ¡A caballo regalado no se le miran los dientes! Y yo cumplí.
Una buena limpieza, unos retoques con masilla y... ¡a pintura!

¡No tiene ni piso! pero... ¡no se le miran los dientes!
El esquema de colores elegido para mi taller era: gris, amarillo, blanco y negro, por lo que la cajonera debía mantenerse ahí. 
Como era para mí y era libre de decidir fuera del gusto aburrido del otro habitante de esta casa (que él persiste en considerar clásico), puse toda la carne al asador (fea metáfora para alguien que no la come hace 24 años).
Un cajón a rayas... 


¡Ja! ¡Amarillo "Ballerina"! ¡A que no se lo esperaban! Y no sólo en la cajonera... ¡tengo toda una pared de ese color! ¡No me pueden acusar de falta de audacia! ¡Pero es mi espacio y soy L I B R E de hacer lo que Q U I E R A!

Cajones en proceso.

Este segundo patrón lo hice a ojo (y a mano), usando un pasavasos (salvamanteles) y copiando al que usé para mi papelero.

¡¿Vste, Juliana que no se tiran las latas de pintura?!
Y para el tercero hice una plantilla usando una placa de RX.

El color se llama en realidad Limón Verde, por eso, según la luz puede verse algo verdoso. ¡Pero es amarillo!

Si se fijan, el cajón deja mucho que desear, así que el cartón prensado ¡no debía verse! Y lo resolví forrándolo con un papel divino. Creo que, al final, resultó lo más lindo de este "extreme makeover".

Y ahora sí, les presento a mi cajonera callejera, admirada por tod@ el/la que la ve. Perdón por la falta de modestia, pero es verdad ¡jajajaja!


Ésta podría haber participado del Yo Reciclo de latitas, pero me colgué. Las latitas son viejas, pero la foto no.

Hice varias pruebas...

Cajón irreconocible, ¿no?
Si se preguntan qué hacen esos almohadones ahí, les cuento: están tapando otro tomacorriente indiscreto. ¡shhh!

Conclusión: ¡como estilista me muero de hambre!


Y con el post de hoy no sólo participo en este nuevo Finde Frugal de Marce, sino que también doy como oficialmente inaugurada la sección del blog: Muebles Callejeros.

El lunes, y si no media algún inconveniente imprevisto, traeré a casita a Cenicienta (mi primera silla de la calle) y se las presentaré a lo largo de la semana próxima. No el viernes porque no resultó muy frugal que digamos, entre las clases, los materiales y la tela que le elegí...
¡Pero está quedando taaaaaaaaaaaan divina!

¡Que tengan muy feliz finde!

Adri.

PD: Extrañé el finde frugal la semana pasada y se me ha hecho difícil visitar muchos de los blogs, pero de a poquito voy avanzando, aunque sin mucho comentario. ¡A tod@s nos pasa a veces!
Pronto también, agradeceré como se merece el premio que me ha otorgado Pi y responderé a las preguntas del premio que me dio Kassandra hace un tiempo. Prometo, prometo, prometo.

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